Buenas maneras al compartir tu tarjeta digital
La tecnología es la parte fácil. La cuestión real es compartir tus datos sin incomodar, y el error más común es sacar el teléfono en mitad de la conversación.
Primero la conversación, luego la tarjeta
Una tarjeta es el resultado de una presentación, no su comienzo. Acercar el móvil antes de que sepan a qué te dedicas se siente como una maniobra de venta. El momento correcto es cuando la charla llega sola a una promesa de continuidad: cuando dices «te lo mando».
Pide permiso y no toques su dispositivo
«¿Te paso mis datos por NFC?» cuesta dos segundos y cambia todo. Nunca cojas el móvil de otra persona: ofrece el tuyo y deja que acerque el suyo. Si el toque no funciona, no insistas: pasa al QR de tu pantalla o simplemente ofrécete a escribirle.
Reciprocidad y seguimiento
Si has enviado tus datos, pide también los suyos; si no, es publicidad en un solo sentido. Y lo importante ocurre en 24 horas: un mensaje breve que recuerde dónde os conocisteis rinde más que la tarjeta más bonita. Anotar dos palabras al guardar el contacto lo hace fácil.
Preguntas frecuentes
¿Y si no me dan los suyos?
Déjalo estar. Ya has dejado una vía de contacto; si hay interés, vuelve.
¿Qué datos debo incluir?
El mínimo útil: nombre, cargo, empresa, un teléfono y un correo. La dirección particular y las cuentas personales no van en una tarjeta de trabajo.
¿Y si coincido con la misma persona otra vez?
Menciona la conversación anterior en vez de reenviar la tarjeta. Reenviarla sugiere que no recuerdas el primer encuentro.
Convierte tu móvil en tu tarjeta de visita. Business Card Tap envía tus datos al otro móvil con un toque por NFC y muestra un código QR cuando no hay NFC. Totalmente sin conexión y sin cuenta.
Probar en el navegador Descargar en Google Play